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Estructuras Nacionales y Sistema Internacional

  • Erika Morón- Acelith Abanto
  • 8 nov 2020
  • 5 min de lectura


La región del Sudeste Asiático, ante la economía y política mundial se muestra como un bloque regional económico conocido como ASEAN. El cual, es la sexta economía mundial, y tiene como estrategia la cooperación económica; gracias a ello ha logrado que se haya dado “un aumento vertiginoso de su crecimiento económico de 3,3 % en 1967, año de su fundación, a 6,2 % en el 2016. “Además, tenemos que esta región nos muestra una apertura al comercio exterior y a la inversión como parte influyente dentro de su dinámica política económica. Con este sistema, en la actualidad, encontramos a “Malasia y Tailandia como potencias manufactureras mundiales establecidas, productoras de automotores, productos electrónicos de consumo y chips para computadoras. Indonesia y Filipinas se encuentran en el grupo de grandes mercados emergentes de más rápido crecimiento del mundo que están alimentados por la demanda interna. Singapur es un importante centro financiero y comercial.” junto con el resto de países emergentes pertenecientes a la región, la integración a las cadenas de suministro regionales, especialmente a China ha sido posible. Así mismo, la revolución digital con empresas como Alibaba, Tencent y Baidu representan la ampliación en la gama de servicios. Esta viene desde comercio electrónico y tecno finanzas hasta computación en la nube, entre otros que brindan a sus clientes como China. Está generando oportunidades para sus pequeñas empresas y permiten la posibilidad de producir una mayor productividad; con ello países como Camboya, la República Democrática Popular Lao y Myanmar (economías emergentes), tiene la oportunidad de utilizar estos instrumentos en la lucha contra la pobreza. Todas estas series de estrategias y oportunidades que posee la región, le ha permitido ser partícipe de la economía mundial, teniendo como socios comerciales a China, Rusia. Estados Unidos, Europa, etc. Con los cuales no solo ha establecido lazos comerciales, sino también políticas y de cooperación.



El sudeste asiático ha manifestado una muy buena gestión económica, donde la región evadió la crisis financiera mundial. Lo cual, si bien es cierto estas situaciones pueden perjudicarlos, hay que hacer una relación a los efectos económicos que las tensiones comerciales están teniendo sobre el sudeste asiático. Puesto que, las fricciones entre EE. UU. y China en materia comercial están teniendo un impacto bueno y malo en ambas economías y también sobre el conjunto agregado de la economía global. Por un lado, algunos países del sudeste asiático se ven afectados debido a que las empresas tocadas por los aranceles han rebajado su producción y, como consecuencia, se ha reducido la importación de productos del sudeste asiático, trasladando la crisis comercial a estos países. No obstante, los países de esta región, pueden beneficiarse de esta coyuntura para mejorar su posición en las cadenas de valor globales. En otras palabras, los beneficios pueden venir por dos cauces distintos: la sustitución de importaciones y la relocalización de empresas y factorías. Por otro lado, tenemos la relación de los efectos económicos que las importaciones y la relocalización de empresas y factorías tienen la primera vía que se produce cuando los importadores de productos chinos en EE. UU. y estadounidenses en China deciden desviar sus compras a otros países cuyos productos se han vuelto más competitivos como consecuencia de los aranceles aduaneros. En este sentido, EE. UU. ha desviado sus compras de componentes y piezas de teléfonos hacia Vietnam, piezas de circuitos electrónicos hacia Malasia, mientras que China ha reforzado sus importaciones materias primas desde Tailandia o Malasia. Por eso, el impacto positivo puede ser muy desigual en función del país y el resultado agregado puede no ser positivo para el conjunto de países de la zona, al ser exportadores de bienes a China y estar en medio de una ralentización económica acentuada por la guerra comercial, lo que va a reducir la demanda de bienes del sudeste asiático. Sobre todo, la principal fuente de políticas en esta región es la ASEAN, que en conjunto redirige y marca la agenda política. Esta plataforma de integración y cooperación, pese a las existentes diferencias entre los países que lo conforman, busca prioridades en base a sus necesidades comunes como la paz, la amistad, la solidaridad y cooperación con la finalidad de poder estructurar un desarrollo sostenible e inclusivo. Si bien, en lo que respecta la diferencia entre los países más ricos y los pobres es grande en lo que respecta el ingreso per cápita, sus políticas se mantienen abiertas al progreso que trae la globalización. Sin embargo, esto se ha logrado dar gracias a la separación de economía y política dentro de los países de la región.


En el sudeste asiático se legitima y se hace legítima su política por ciertos factores que hacen que sus políticas tengan éxito y otros no. Los cuales son la diversidad interna de los países asiáticos, que se postula la idea según la cual todos ellos constituyen una civilización con patrones culturales bien definidos. El debate en torno a los “valores asiáticos” entonces, adquiere importancia en dos sentidos. En primer lugar, hace referencia a una serie determinada de valores como propios de esa cultura o civilización. En este punto resulta interesante centrar la discusión en torno a cuáles serían esos valores y qué grado de presencia e intensidad tienen en las distintas áreas geográficas del subcontinente. En segundo lugar, el debate alude a una implicancia política central: en la medida en que la cultura asiática descansa en valores propios, no compartidos (o parcialmente compartidos) por otras culturas, entonces no necesariamente las formas políticas conocidas en otras regiones del mundo serían beneficiosas para las unidades políticas del sudeste asiático. También, la importancia política del discurso en torno a los valores asiáticos resulta evidente al contemplar el caso de Singapur, una de las naciones más activamente comprometidas en este debate. Chua Beng Huat ha denominado a este proceso la “asiatización de Singapur”, al subrayar el uso político que se le ha dado a esta idea. La ideología nacional sostenida por el gobierno de Singapur se conoce como los “valores compartidos”, todos los cuales remiten a una posición esencialista de estilo comunitario, propio de la cultura asiática. Por último, en síntesis, la articulación política de los denominados valores asiáticos corresponde a la búsqueda de una identidad propia de la región. Dicha búsqueda intenta combinar los rasgos culturales fundamentales de estos países con una tradición política que en un principio era ajena a ellos. En otras palabras, luego de asumir (voluntariamente o de manera forzada) al estado como unidad política y la democracia como principio ordenador, los países de la región del sudeste asiático se encuentran embarcados en una empresa de autorreflexión y descubrimiento de sus propias raíces, de su identidad. No obstante, los riesgos obvios del “imperialismo cultural” implícitos en el proceso de difusión de las formas políticas europeas en todo el mundo durante el siglo XX (el denominado eurocentrismo político), existe en el caso de los valores asiáticos un riesgo opuesto. Al afirmar la necesidad de respetar formas culturales y tradiciones propias también es posible manipular dichas formas de manera tal de justificar un modelo de sistema político basado en el autoritarismo y la dominación. El desafío es, entonces, descubrir mecanismos genuinos de traducción de los principios democráticos a prácticas concretas, respetando al mismo tiempo la identidad cultural de los pueblos en cuestión.



En conclusión, el sudeste asiático se presenta ante el mundo como un bloque regional económico donde la base de su desarrollo se ve envuelto en la producción y el comercio que por lo general viene a ser tecnología, industrias, etc. Pero para llegar a ser una economía tan importante, han recurrido a la ASEAN, como fuente de cooperación y de relaciones con las principales potencias para acelerar el crecimiento económico y fomentar la paz y estabilidad regional por medio de sus alianzas y numerosas participaciones en sus asuntos internacionales.


Bibliografía




6 comentarios


nataliasolarib
10 nov 2020

Muy buena información, un artículo bastante claro.

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lilianabazan01
10 nov 2020

Buen articulo.

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marcia.mendoza2020
10 nov 2020

Articulo interesante, solo me hubiera gustado saber sobre como ve América latina a estos paises.

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zubietanatali
09 nov 2020

Excelente artículo, muy interesante


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i.ali07
09 nov 2020

Me quede pegada con toda la información! Esta buenísima. La voy a compartir!

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